Conozco un lugar donde el Sol nunca brilla. Está en el fondo del océano. Una grieta en la corteza que exuda sustancias tóxicas y calienta el agua hasta el punto de ebullición. Eso mataría a un ser humano al instante, pero hay criaturas ahí, bacterias, que prosperan. Se alimentan del azufre que emana y excretan ácido sulfúrico.

Conozco un lugar donde la temperatura es de 15 millones de grados, y la presión te aplastaría hasta un punto microscópico. Ese lugar es el núcleo del Sol.

Conozco un lugar donde los campos magnéticos te despedazarían, átomo por átomo. Es la superficie de una estrella de neutrones, un magnetar.

Conozco un lugar donde la vida comenzó hace miles de millones de años. Ese lugar es aquí, la Tierra.

Conozco estos lugares porque soy un científico.

La ciencia es una forma de descubrir cosas. Es una forma de probar lo que es real. Es lo que Richard Feynman llamó: “una forma de no engañarnos a nosotros mismos».

Ningún vidente, a pesar de sus afirmaciones, ha ayudado jamás a la policía a resolver un crimen. Los científicos forenses lo hacen, continuamente.

No fue un practicante de la homeopatía quien encontró la cura para la viruela, o la polio. Los científicos lo hicieron, científicos médicos.

Ningún creacionista ha descifrado el código genético. Lo hicieron químicos, lo hicieron los biólogos moleculares.

Usaron física. Usaron matemáticas.

Usaron química, biología, astronomía, ingeniería.

Usaron ciencia.

Puedes experimentar la emoción del descubrimiento, el increíble, el visceral sentimiento de hacer lo que nadie antes había hecho, de ver lo que nadie antes había visto. Saber algo que jamás ha sabido nadie antes.

Sin bolas de cristal, sin cartas de tarot, sin horóscopos. Solo tú, tu cerebro y tu capacidad de pensar.

Bienvenido a la ciencia. Te va a gustar estar aquí.

Phil Plait

CRÉDITOS
Dibujo original en español por ZenPencils.
Discurso original de Phil Plait.

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